Alcohol.- Su consumo se inicia cada vez a edades inferiores y en mayores cantidades. Sus efectos por consumo agudo son desinhibición, euforia, inestabilidad, depresión respiratoria y vasomotora, hipotermia e, incluso, coma y muerte. A largo plazo, su consumo continuado puede producir alteraciones graves digestivas (sangrado gástrico, cirrosis, pancreatitis), neuropsiquiátricas (encefalopatía, degeneración de diferentes estructuras, demencia, psicosis de Korsakov), cardíacas (arritmias, miocardiopatía), etc...
Marihuana.- Droga que puede consumirse inhalada ("porros" de hierba o de hachís) o vía oral. Por inhalación la absorción es rápida (efecto máximo en unos 10 minutos), por vía oral la absorción es lenta (tarda una hora en alcanzarse el efecto máximo). Provoca de forma aguda relajación, mayor sociabilidad, alteración de la percepción espacio-temporal, enrojecimiento conjuntival, estimula el apetito, taquicardia, etc... A veces pueden darse crisis de pánico y alucinaciones. En los casos de consumo prolongado continuado pueden aparecer los siguientes efectos adversos sinusitis, faringitis, disminución de la función ventilatoria pulmonar, síndrome amotivacional (pérdida de interés generalizado), menor crecimiento fetal en las embarazadas, aparición de "flash-backs" (rememoración de episodios pasados vividos como reales), etc... No produce síndrome de abstinencia.
Anfetaminas.- Drogas estimulantes que pueden tomarse por diferentes vías (nasal o esnifada, inhalada, oral, etc...). Pueden ocasionar problemas cardíacos, hipertermia, ideas paranoides y violencia brusca. Provoca síndrome de abstinencia.
Opiáceos.- Drogas derivadas de la adormidera con diversas vías de administración (inhalada, subcutánea, intravenosa, intramuscular, oral). La más conocida ilegal es la heroína. Desencadenan euforia, analgesia (disminución del dolor), pupilas pequeñas, depresión respiratoria, disminución de la libido, estreñimiento, etc... La heroína suele administrarse inyectada, lo que supone mayor riesgo de contraer enfermedades como la hepatitis, el SIDA, infecciones bacterianas o fúngicas, etc... Una sobredosis puede derivar en estupor, coma y muerte. El síndrome de abstinencia es intenso y dura unas 36 horas.
Esteroides anbolizantes.- Consumidos por algunos adolescentes para mejorar los logros deportivos. La ingesta persistente de estos productos conlleva efectos secundarios como daño hepático, retención de líquidos, retraso del crecimiento, alteraciones sexuales (atrofia de testículos y mamas, alteraciones menstruales, ginecomastia), trastornos dermatológicos (acné, cicatrices, hirsutismo), conducta anómala (agresividad, depresión, labilidad emocional), etc...
Malos habitos sexuales.- Los malos habitos sexuales, como pueden ser el sexo sin protección, relaciones sexuales sin control, entre otras; tienen graves consecuencia como pueden ser las enfermedades de transmición sexual, el embarazo y aborto en la adolescencia, etc.
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